EL CIELO NOS HABLA EN MEDJUGORJE
"Yo he venido a llamar al mundo a la conversión por última vez" ( 2/05/1982)
"Queridos hijos: orad conmigo para que todos vosotros tengáis una vida nueva. En vuestros corazones, hijos míos, sabéis lo que hay que cambiar: regresad a Dios y a sus mandamientos para que el Espíritu Santo pueda cambiar vuestras vidas y la faz de esta tierra, que necesita de una renovación en el Espíritu" Mensaje del 25 de mayo de 2020.

El rosario empieza por los niños




Estas cuatro imágenes corresponden a momentos distintos de los siglos XVII, XIX y XX. Las cuatro tienen dos denominadores comunes: uno, que la Virgen se ha aparecido a estas personas: 1664, 1858, 1917 y 1981; el segundo, que en los cuatro casos se trata de niños.

La Virgen María siente predilección por los niños. Cuando se ha manifestado al mundo, lo hace a través de niños. Curiosa pedagogía: se ha aparecido a aquellos a quienes, ante los ojos del mundo, son más inverosímiles y fantasiosos y, por tanto, menos creíbles. Pero lo más chocante, a ojos de un adulto, es que los ha elegido, en los tres casos, para enviar mensajes muy concretos al mundo. Mensajes decisivos para la humanidad, en los que se advierte del futuro del mundo y de la necesidad de salvación de una generación concreta. Además, no son niños especialmente cualificados y de buena posición social, sino niños sencillos, humildes, del ámbito rural: Laus (1664), Lourdes (1858), Fátima (1917) y Medjugorje (1981-hoy) En estos casos, además, la Virgen les enseña a rezar, y lo hace con el Rosario. 

Sor Emmanuel Maillard lo explica muy bien: "habrás notado que a menudo María elige a niños para transmitir sus mensajes. ¿Y sobre todo niños pobres? ¿Por qué será? Jesús mismo nos ofrece una explicación, ya que Él dijo: "Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios" ¡Un nño tiene un corazón más puro que el nuestro, el de los adultos, puesto que ha pecado menos. Su pequeño corazón es aún nuevo, fresco, como recién salido de las manos de Dios, ¡el Creador!. A menudo, María elige también a pastorcillos ya que viven fuera, en contacto con la naturaleza y por eso se encuentran más cercanos a la creación y a su Creador. Además, llevan una vida muy sencilla y se conforman con poco" SOR EMMANUEL MAILLARD "La bonita historia de Medjugorje" (2012) Ed Children of Medjugorje

Hace tiempo pensé que la Virgen quiere salvar al mundo a través de los niños. Al menos, los ha elegido para sus mensajes. Pero yo creo que ella nos da un mensaje oculto mucho más profundo todavia: los niños que oran a la Virgen desde pequeños y se inician en la oración del rosario son el germen de una nueva humanidad. Son los nuevos hijos de María que van a crear una nueva humanidad de adultos santos basada en la Paz. Esa imagen me hizo pensar: nuestra generación necesita que los niños (desde las edades más tempranas) se acostumbren a rezar el rosario. Y que lo hagan en sus familias. Y, en su defecto, en la parroquia o en el colegio. Cualquier lugar sirve. Sólo hace falta un grupo de niños y un rosario. Esto no son fantasías mías. La Virgen lo ha dicho en Medjugorje: 

   “¡Queridos hijos! Con vuestras oraciones me han ayudado a realizar mis planes. Continúen orando, para que estos planes se realicen plenamente. Pido a las familias de la parroquia que recen el Rosario en familia. Gracias por haber respondido a mi llamada!" Mensaje del 27 de septiembre de 1984

 Que el rezo del rosario cale y se difunda especialmente entre los niños tampoco es una fantasía mía. Y si no se creen que sea posible, lean esta experiencia reciente de unos niños en un colegio de Madrid:




    Fuente: Alfa y Omega. Número 786. 17 de Mayo de 2012. Página 26. Peque Alfa

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La escuela de María


   Ésta es mi escuela: la Escuela de María, la Escuela de la Paz. Asisto a ella desde el verano de 2010. No crean, no es una colonia de verano: es una escuela de vida. Mi profesora se llama María. Y tiene un hijo, llamado Jesús. Ella es la única profesora del centro. Por eso la llamo la Escuela de María. En ella, María me está enseñando un nuevo estilo de vida: la vida en la Paz. 

   Ella me enseña todos los días. En esta escuela no se descansa los fines de semana ni los veranos. No hace falta tomarse un descanso porque la misma escuela es el descanso.

   María, en su escuela, nos manda deberes todos los días: uno de ellos, hablar con ella un mínimo de tres veces al día. Lo hacemos en un lenguaje que ella nos ha enseñado: el Santo Rosario. Y nos enseña a rezarlo la familia junta, todos los días.

   También nos enseña a comer. Si, sí, a comer. Todos los días nos manda comer pan, el Pan. Nos invita a comer el pan eucarístico de la misa diaria, el Pan de la Vida. También nos enseña a alimentarnos de la Palabra. Sí, de la Biblia. A leerla todos los días en casa y tenerla abierta en un sitio bien visible para que los que quieran puedan también alimentarse de ella. Además, los miércoles y los viernes nos manda alimentarnos sólo de pan y agua. Pan de trigo y agua. Es la asignatura del ayuno. Con él nos enseña que podemos vivir sólo del Pan de la Vida. Así, cada vez que comemos un trozo de pan nos recuerda al Pan de la Vida, el pan eucarístico. 

   María también nos da charlas periódicamente sobre nuestra misión en el mundo. Son una especie de mensajes vocacionales: son una invitación al cambio de vida, a la conversión, a la  vida en el Amor. La vocación al Amor. Y nos invita a comparecer una vez al mes en la evaluación personal: la confesión de nuestros pecados, con el previo examen de conciencia.

   María nos habla siempre de la Paz. No me extraña, porque ella misma es la Reina de la Paz. Nunca he conocido a nadie que transmita tanta paz. Te pones a hablar con ella un rato con tu rosario, y cuando menos te has dado cuenta...te inunda su Paz. 

  Mi profesora es muy bella. Bellísima. Una vez, unos de sus primeros alumnos le preguntaron: 

- ¿Por qué eres tan bella?

-  Soy bella porque amo- respondió Ella

Ciertamente, es bella. A mi me cautivó su belleza la primera vez que vi una imagen suya. No recuerdo cómo llegó a mi casa. Literalmente, Ella se coló en mi casa. Desde entonces, sólo me interesaba conocer dónde vivia aquella mujer. Hasta que lo descubrí: vive desde hace 30 años en Medjugorje, un pequeño pueblo de Bosnia-Herzegovina. 

  Ella es judía. Nació en Nazaret, pero desde los tiempos de la muerte redentora de su Hijo, no ha parado de viajar por todo el mundo. Viajo a Éfeso, en Grecia. Dió clases en el siglo XVI a Juan Diego, un niño de Guadalupe, en México. En el siglo XIX se encontró con una pastorcita, Bernadette Soubirous, en un pequeño pueblecito francés, Lourdes. Años más tarde, lo hizo con tres pastorcitos de Fátima, una aldea de Portugal. Allí les enseño por primera vez el Rosario, su clase de lenguaje. Y en 1981, se apareció a tres jóvenes en Medjugorje, y desde entonces ha establecido allí su casa. 30 años.

  La Escuela de María es, en cierta manera, una escuela a distancia. Acudes por primera vez al aula de Medjugorje. Pasas allí unos días siguiendo sus clases y su pauta de vida: tres rosarios diarios, eucaristía y adoración cada día. Y cuando ella te ha inundado con su Paz y te ha mostrado a su hijo Jesús, te vienes a tu casa a vivir su estilo de vida. Desde tu casa, desde tu realidad de cada día, sigues sus deberes diarios y puedes hablar con ella. No crean, no lo haces on line, sino en vivo, dentro de tí mismo, desde tu corazón, porque ésa es la gran enseñanza de María en esta escuela: rezar con el corazón, desde la necesidad, con unos sentimientos claros y sinceros. Ella está en nuestro corazón. Gracias a ello descubrimos que María es más que nuestra profesora: es nuestra Madre. De hecho, Ella siempre se dirige a nosotros como sus hijitos. Y a través de ella, nos da a su Hijo. Ella es la puerta a Él. Ahora puedo decir aquello que escuché en la Adoración a Jesús en la Escuela: "Gracias, Jesús, por habernos dado a tu Madre. Gracias, Jesús, porque tu madre es también nuestra madre"

   El verano de 2011 vino a la escuela a darnos una charla Iván, que conoce a María desde hace 30 años. Diriamos que es uno de sus discípulos aventajados: ¡lleva 30 años viviendo en la Paz! Él nos dijo algunas de estas cosas que he apuntado aquí. Pero además, quiero señalar una cosa que se me quedó muy grabada. Recordó que María, en sus mensajes, nos repite siempre las mismas instrucciones. Pero lo hace como cualquier madre: siempre las mismas consignas, pero a fuerza de repetidas, se nos graban en el corazón para siempre. 

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Medjugorje. El mensaje. Wayne Weible

Arrodillados ante el Señor

La hora del Rosario en Medjugorje
       "Al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame Jesucristo es el Señor" Filipenses 2, 10-11

     "Hubo un tiempo en que parecía poco natural que los cristianos nos arrodillásemos al orar. Como si estar ante Dios sentado o de pie significase un trato con Dios más de tú a tú. Cada postura tiene su significado. La de arrodillarse también. Recordarla hoy puede ayudarnos a tener presente su sentido cuando recemos arrodillados. 

    Para un hebreo doblar las rodillas significaba entregar el poder. Al doblarlas ante Dios, los judíos hablaban con su cuerpo: expresaban que doblaban las propias fuerzas ante Dios, reconociendo así su gran poder. La voluntad del que se arrrodilla se somete a la voluntad de Dios. El poder de la propia libertad se dobla ante la voluntad todopoderosa y buena del Creador.


   Los cristianos mantenemos este gesto, con el mismo sentido: es un gesto de adoración, y puede manifestar también súplica y arrepentimiento. El gesto corporal va acompañado de un sentido espiritual que es el de la adoración. Uno se arrodilla porque quiere adorar, y si uno quiere adorar lo expresa con su cuerpo arrodillándose. Adoramos con nuestro espíritu y con nuestro cuerpo. La adoración es uno de esos actos fundamentales que afectan al ser humano en su totalidad. Por eso, doblar las rodillas en la presencia del Dios vivo es algo a lo que no podemos renunciar. 


     Al llegar a una iglesia, en la consagración de la misa, después de comulgar, la oración nada más levantarnos -el ofrecimiento de obras-, al rezar por la noche las oraciones - las tres avemarías -, son buenos momentos para hacerlo de rodillas. Así, nos unimos a la oración de Jesús, y decimos con nuestro cuerpo también que le adoramos, que le entregamos todo, que suyo es el poder, que nuestro poder es suyo" JOSE PEDRO MANGLANO El ser sin rodillas. Resucitó. Apóstoles de la Alegría (2009) Cobel editor

La Pasión de Cristo. Mel Gibson
Adoración de la Cruz. Catedral de Valencia. Semana Santa 2012
Adoración del Cordero Místico. Jan Van Eyck. Retablo de Gante. 1532

La soledad del crucificado


    En la Semana Santa se pueden ver en las grandes ciudades escenas como ésta: calles completamente vacías, desiertas, en soledad, que son para mi una Palabra elocuente de Dios. Cristo está solo en las últimas horas de su vida, en la Pasión, como hace 2.000 años. Nuevamente abandonado por los suyos. Las calles vacías me hablan de muchas cosas. Señor, ¿dónde están los tuyos, todos aquellos por los que derramaste tu sangre? Sólo veo que estás solo. Se han quedado contigo unos pocos, los más pequeños, el pequeño resto de la Iglesia fiel que, como María, quiere estar a tus pies en los momentos culminantes de la Redención de la humanidad. Estan en los templos y en las calles de algunos barrios siguiendo con devoción las procesiones de la Semana Santa.

     Las calles vacías también me hablan de la eternidad: parece como si el tiempo se hubiera detenido. Y es que la mente humana asocia el paso del tiempo al movimiento. También me recuerdan a la muerte, al momento en el que el hombre se siente absolutamente solo en la hora final, ante su destino definitivo. Y me hablan de silencio, de elocuencia, del tiempo de Dios, aquel en el que es más facil escucharle. En esos momentos suelo escuchar siempre un mismo susurro suyo: "Mira, Javier, me han dejado solo.  ¿Quieres quedarte conmigo?"

Sufriendo aprendió a obedecer


    "Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna" Hb 5, 7-9

Dios lo hace todo nuevo


"Amen el convertirse en lo que no son, odien lo que fueron. Conciban ya con el deseo el nuevo hombre que ha de nacer; no duden que puede perdonárseles cualquier cosa que les remuerda de la vida pasada, cuanto atormente su conciencia, todo absolutamente, sea grande o pequeño, digno o no de decirse, no sea que la duda humana retenga en contra suya lo que la misericordia de Dios quiere perdonar" SAN AGUSTIN (Sermón 352, 2).

Tierras de penumbra. El sentido del sufrimiento



   "El mundo es como un crisol de orífice, los justos como el oro, los malvados como la paja, la tribulación como el fuego. ¿Acaso se purificaría el oro sin que se quemase la paja? Acontece que los malvados se convierten en cenizas. Allí mismo el oro purificado -los justos que con paciencia soportan todas las molestias de este mundo y alaban a Dios en medio de sus tribulaciones-, el oro purificado, repito, pasa a los tesoros de Dios" SAN AGUSTIN (Sermón 113A, 11)

La conversión: la cloración del manantial


     A menudo la vida de un cristiano es como esta fuente: trata de aportar agua sana y limpia (amor) en cada una de las facetas de su vida (familia, amigos, trabajo, estudios...), como cada uno de los caños de esta fuente, pero  no puede hacerlo con todas a la vez. Cuando está vertiendo cloro y purificando el agua de un caño, por los otros vuelve a salir el agua impura e insana. Y es que la raíz del agua impura se encuentra arriba, en el manantial, en el corazón, donde reside el pecado (Y decía: "Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre" Mc 7, 20-23)

   El cristiano focaliza sus esfuerzos de conversión en varias parcelas de su vida, pero siempre desatiende otras, porque su mente y su corazón no pueden atender a toda su vida de forma integral. Y es que ha buscado una solución humana a su conversión. Su camino hacia la conversión ha de ser otro, mucho más ambicioso y efectivo: aspirar a que sea Dios quien lleve ese proceso y lo haga aguas arriba, en el manantial (lo profundo del corazón), donde es posible garantizar que el agua que llegue a la fuente salga completamente limpia por todos los caños.

    
    Jesucristo resucitado es el único capaz de poner la dosis de cloro necesario en lo profundo de este manantial para que de él brote el amor y llegue finalmente sus destinatarios, los que nos rodean, para que podamos darles el agua limpia, el agua que salta a la vida eterna, que es el agua del amor que Cristo nos ha dado. Por tanto, deberemos centrar nuestros esfuerzos por purificar lo más profundo de nuestro corazón, ofreciendo a Cristo todas nuestras heridas del pasado para que Él las pueda curar. Así, de un corazón renovado podrá nacer el hombre nuevo que se siente amado por Jesucristo y a partir de entonces ya puede amar, ya puede salir de él el amor que los otros buscan y necesitan.


"Purifica, pues, tu corazón, en cuanto te sea posible; sea ésta tu tarea y tu trabajo. Ruégale, suplícale y humíllate para que limpie Él su morada" SAN AGUSTIN. Sermón 261, 6

La belleza recóndita de la vida microscópica

  Me fascinan los videos y fotografias que muestran la belleza de la naturaleza y la vida humana en sus detalles más pequeños. El orden natural fruto de la Creación es bello en sí mismo, como bello es su Creador. Este momento de la alimentación de una rotífera es una buena muestra de la belleza recóndita de la naturaleza y la vida. Lo he encontrado en wired, en un apartado de videos sobre la vida microscópica que han sido premiados.



Me ha llamado la atención otro de los videos. La inyección de tinta en el embrión de un pollito muestra la belleza de su sistema circulatorio y su corazón latente. Además de un documento científico, es una obra de arte.



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La vida por dentro. La belleza de la Creación

Jesus dentro de ti


        "¿Cómo Jesús puede repartir su Cuerpo y su Sangre? Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, anticipa su muerte, la acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal ―la crucifixión―, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. Esta es la transformación sustancial que se realizó en el Cenáculo y que estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones cuyo último fin  es  la  transformación  del mundo hasta que Dios sea todo en todos (cf. 1 Co 15, 28). Desde siempre todos los hombres esperan en su corazón, de algún modo, un cambio, una transformación del mundo. Este es, ahora, el acto central de transformación capaz de renovar verdaderamente el mundo:  la violencia se transforma en amor y, por tanto, la muerte en vida. Dado que este acto convierte la muerte en amor, la muerte como tal está ya, desde su interior, superada; en ella está ya presente la resurrección. La muerte ha sido, por así decir, profundamente herida, tanto que, de ahora en adelante, no puede ser la última palabra.

Esta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser; la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan. Por esto hablamos de redención:  lo que desde lo más íntimo era necesario ha sucedido, y nosotros podemos entrar en este dinamismo. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porque se entrega realmente a sí mismo" Homilia de BENEDICTO XVI en la misa de la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, el 21 de Agosto de 2005 



 "Sabes que, cuando comemos algo, sigue siendo lo que es durante un rato; solo desués de unos minutos lo comido pierde su identidad y lo convertimos en organismo de nuestro cuerpo. 
      Después de comulgar y por un tiempo aproximado de diez minutos, tenemos a Jesús dentro de nosotros, al mismo que convertía el agua en vino, que sanaba a ciegos y cojos, al mismo que murió clavado en la cruz para perdonarnos nuestros pecados. Por eso, ¿por qué no aprovechas al acabar la Misa para quedarte un rato sentado hablando tranquilamente con él, ya que permanece dentro de ti? Es el mejor momento para darle gracias por todo lo que te ha dado en tu vida. ¡No hay otros minutos como esos!
         Cuentan de aquel buen sacerdote que un día, al terminar de dar la comunión, vio que una señora salía del templo enseguida. Rápidamente mandó a los dos monaguillos que tomasen cada uno una vela encendida y que acompañasen a aquella mujer por la calle durante un rato. Cuando la señora pidió explicaciones, el cura le contestó: Señora, en usted está el mismísimo Cristo, es usted un sagrario ambulante, ¡qué menos que ir custodiada por dos velas!
        Sí, es bueno quedarse un rato cuidándole después de comulgar. Te recomiendo que en esos días en los que no se te ocurra nada después de la comunión, te esfuerces por darle gracias, al menos, por quince cosas concretas: de lo que quieras...hasta el hecho de tener ojos, pies y manos...

        Si nos olvidamos de agradecer, nos volvemos engreidos. Te sugiero que ahora le agradezcas con este guión, y que lo hagas consciente de que todo eso te lo ha dado...porque a él le ha dado la gana:
-  gracias por haberte creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida
- por lo que te ha dado, desde que naciste (vete diciéndole: familia, salud o enfermedad, amigos, cualidades, talentos...)
-  por los dones que te ha concedido Dios últimamente, que conoces;
-  por los que desconoces;
-  porque siempre perdona, a tí tantas veces;
-  por haberte dado a su Madre
- por los privilegios que te corresponde realizar, por la misión que te ha encomendado realizar...

       ¡Gracias, perdón y ayúdame más! No dejaré de dedicarte un rato solo para ti después de cada comunión. Que no olvide que comulgar no es comer algo, sino un abrazo: tú me recibes y yo te recibo; la comunión es el más intimo encuentro de dos personas: tu y yo. Señor, no soy digno que entres en mi casa...pero ya que te recibo en mi casa, ¡quiero ser un buen anfitrión! Y te pido que después tú me ayudes a agradecerte, a lo largo del día, tantas cosas en tantas ocasiones" JOSE PEDRO MANGLANO 40 días para convertirnos al amor. Cuaresma. Viernes tercero. Acción de gracias. Cobel Ediciones (2009) Manglanitos



 "Purificad vuestro corazón para que El lo ilumine y entre aquel a quien invocáis. Sé tú su casa, y El será la tuya; habite en ti, y tú habitarás en El. Si lo recibes en este mundo en tu corazón, El te recibirá en su presencia después de esta vida" SAN AGUSTIN Comentario al Salmo 30, 2, s.3, 8

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Te prometo una vida apasionante



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Adoración


                                  Cristo crucificado (1632) Velazquez
                                                 Museo del Prado


Desierto


Dt 8, 2-3; 14-16

Ser monja. Agustinas contemplativas de Sant Mateu

Asi somos, así­ vivimos from Monjas Agustinas Sant Mateu on Vimeo.



    "Muchos me lo preguntáis, así que escribo estas letras para compartir con todos lo que Dios ha hecho y está haciendo en mi vida. 

   Hace medio año tomé la decisión de entrar como postulante (aspirante a monja) en un monasterio de clausura (el de las agustinas, en Sant Mateu). Esto suena surrealista si miramos la sociedad actual y la vida que hasta mi entrada en el convento he llevado. 

Quien no me conoce puede pensar que soy una beata, una santita… ¡Ojalá! Pero quien me conoce un poquito sabe de sobra que no es así. De niña fui siempre muy introvertida, pensando que era el patito feo, poco estudiosa, gordita, con granitos,… ¡Vamos: poco vistosa! Y esto creó en mi niñez una gran sensación de vacío afectivo. Cuando crecí y empecé a ser "más vistosita" creí entender que esto era lo importante: llamar la atención, ser sociable, simpática, amable,… ¡Todo fachada! Caí en el peligro de preocuparme tanto de lo de fuera que descuidé lo de dentro, todos los dones que Dios me había regalado los estaba aprovechando para llenar mi yo afectivo en lugar de compartirlos con los hermanos. ¡Cuán ignorante fui!

En mi adolescencia me comporté como un pavo real: presumiendo de mis plumas. Pero, como al susodicho, cuando está bien hinchado, resulta que le despellejan, le cortan a trocitos, le guisan y sirve de alimento a unos comensales, esto mismo hice yo conmigo. Sin embargo hay algo que ningún mortal puede matar y es la conciencia; esta gritaba en mi interior día y noche, sabía que la belleza exterior, el dinero, la fiesta, el trabajo, los amigos de juergas, todo esto pasa, llevándose cada cual un trozo de mi; y llega un momento que te paras, miras a tu alrededor y ves que no te queda nada. 

    Yo tuve la gran suerte de seguir teniendo una familia a mi lado, aunque muchas veces no lo merecía; de tener amigos de verdad y gente que me quería bien; y sobre todo pude contar con el apoyo de la Madre Iglesia, sí, esa que miramos tan mal y hemos injuriado tanto. Ella es la que me ayudó a reconstruir mi interior, a poner valores en mi vida y entender que la culpa de lo que a mí me pasaba no la tenían los demás, eran mis elecciones las que me han llevado a momentos desesperanzadores en los que todo me daba igual, vivir que morir ¿qué importaba?... Fue la Iglesia la que dio sentido a mi vida por medio de Dios y ha sido la Virgen la que ha llevado mi vocación en todo momento. Si por mí fuera seguiría malviviendo por ahí, vendiéndome a cualquier precio por un poco de cariño y matándome a trabajar por un poquito más de dinero con el que sólo compraba los lujos para el cuerpo, destruyendo el alma. Es del alma de quien nos debemos preocupar, pues ya se encargará el que vive dentro de tener la fachada arreglada. 

    Cuando tienes acontecimientos en que te hallas entre la vida y la muerte (lo que me ocurrió con mis dos accidentes de coche en poco tiempo) te planteas preguntas existenciales: ¿qué hay detrás de la muerte?... ¿En qué estoy gastando la vida?...En el único sitio donde encontré respuesta convincente a estos enigmas fue en la Iglesia, y no se trata de creerlo o no, se apoya en la evidencia de que la vida avanza, bien hacia donde yo y mi destino quiere (pues no sólo depende de mí) o bien la pongo en manos de Dios y me fío de lo que él dispone; esto a primera vista parece más loco, pero os confirmo que da más plenitud y seguridad responder a su llamada. Nunca te obliga a nada y si te dejas guiar,… ¿dónde te va a llevar tu Padre, que te quiere, te conoce, es creador y poseedor del mundo entero? Por supuesto al sitio más adecuado para ti, en el que llegues a ser más feliz. ¡Es lo que hoy por hoy, con satisfacción estoy experimentando y os comparto!"  RAQUEL VALVERDE   Septiembre de 2011


El sacrificio de uno para la salvación de muchos