EL CIELO NOS HABLA EN MEDJUGORJE
"Yo he venido a llamar al mundo a la conversión por última vez" ( 2/05/1982)

“Queridos hijos, no tengáis corazones duros, cerrados y llenos de temor. Permitid a mi amor materno iluminarlos y llenarlos de amor y de esperanza, para que yo, como Madre, pueda atenuar vuestros dolores, porque los conozco y los he experimentado. El dolor eleva y es la oración más grande. Mi Hijo ama de manera especial a los que padecen dolores. Él me ha enviado para que os los atenúe y traeros esperanza. ¡Confiad en Él! Sé que para vosotros es difícil, porque a vuestro alrededor veis cada vez más tiniebla. Hijos míos, es necesario aniquilarla con la oración y el amor. Quien ora y ama no teme, tiene esperanza y amor misericordioso. Ve la luz, ve a mi Hijo. Como apóstoles míos, os llamo para que intentéis ser ejemplo de amor misericordioso y de esperanza. Siempre volved a orar para tener el mayor amor posible, porque el amor misericordioso porta la luz que aniquila toda tiniebla, porta mi Hijo. No tengáis miedo, no estáis solos: Yo estoy con vosotros. Os pido que oréis por vuestros pastores, para que en todo momento tengan amor, y actúen con amor hacia Mi Hijo, por medio de Él y en memoria de Él. ¡Os doy las gracias!” Mensaje del 2 de Abril de 2016

Memoria de Aylan


Desde hace mucho tiempo quería hacer memoria del pequeño Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años ahogado en una playa de Turquía en septiembre de 2015 cuando su familia trataba de llegar en una barca de refugiados a Grecia. En el naufragio también murió un hermano suyo de cinco años y su madre. El niño sirvió para agitar conciencias en la Unión Europea sobre el drama humanitario que vive el pueblo sirio que huye de la guerra civil de su país. Pero los creativos periodistas del Charlie Hebdo de la libre, igualitaria y fraternal República Francesa han utilizado varias veces su muerte, la muerte dramática de un pequeño inocente, para vender su revista. Para reirse de él en su portada. Dos veces se han reido de este inocente.


¿Qué habría llegado a ser el pequeño Aylan si se hubiera hecho mayor? Acosador de mujeres en Alemania




Tan cerca de la meta...Promoción! 2 menús de niño por el precio de uno


Humillar a alguien no es libertad de expresión. Y menos cuando el humillado es un niño, es un pobre y ha muerto con su familia cuando huían de la guerra buscando vivir en la Europa de las libertades. La Europa en la que algunos se ríen de los pobres y encima se atreven a decir que eso es periodismo. Esto no es periodismo. Esto es un acto miserable que se escuda en la libertad de expresión. Como creo en la libertad de expresión me permito decir que un poco de Francia y sus libertades murió cuando se publicaron estas dos portadas de Charlie Hebdo en que se utilizó a Aylan para mofarse de un pobre. ¿En qué me baso para decir esto? En el propio Aylan. Su cuerpo muerto muestra los colores de una bandera francesa naufragada, encallada en las arenas del Islam en Turquía: azul de los pantalones, blanco de la cintura, rojo de la camiseta. Quizá es una imagen profética. No sé. Vive la France!



Vientres de alquiler: una nueva forma de explotación de la mujer.



 No me acostumbro a los eufemismos que la clase política siembra en nuestra sociedad cada vez que tratan de implantar sus  nuevas "políticas". Eufemismos que tratan de maquillar aquello que se trata de normalizar. He aquí un listado:

Fecundación in vitro......................Reproducción asistida

Aborto............................................Interrupción voluntaria del embarazo

Sexo...............................................Género

Eutanasia........................................Muerte digna

Separatismo....................................Derecho a decidir

Politico imputado...........................Político investigado

La última de ellas se acaba de introducir plenamente en la agenda política. Me refiero a los "vientres de alquiler", es decir, el pago a una mujer para que fecunde el hijo que una pareja o persona no puede tener. Como eso de "alquilar vientres" suena demasiado duro, se ha acuñado un nuevo término, que riza el rizo de la "creatividad" de la oligarquía política: maternidad subrogada o gestación por substitución. 

No me preocupa solo el eufemismo que significa este nuevo término, sino que esta nueva práctica ilegal que ahora se trata de regular, nuevamente sitúa a la mujer como objeto. Y, además, como agente de mercancía de niños con su propio cuerpo. No lo digo yo. Lo dice un interesante informe que acaba de publicar Profesionales por la Ética que dejo aquí colgado.



Fray Conrado, el Pobre entre los pobres

A lo largo de nuestra vida, Dios pone providencialmente ante nosotros a personas "tocadas" por Él, espejos donde podemos verle a Él, conocer su naturaleza. En mi caso, una de ellas ha sido el capuchino fray Conrado Estruch. Lo conocí el otoño de 2009, cuando grababa un reportaje sobre la vida espiritual de los religiosos. Me recibió en su "casa", la portería del convento de los capuchinos de Valencia, una pequeña habitación donde pasó 50 años construyendo belenes con material de desecho para recaudar fondos para "sus" pobres, para las 200 familias a las que atendía junto con sus colaboradores, los "Amigos de San Antonio". Hace poco más de una semana, el día de la festividad de Santo Tomás de Villanueva ("el obispo de los pobres"), fray Conrado pasó al Padre. Un santo pobre vino a recoger a otro.

Desde el momento en que lo conocí fray Conrado pasó a formar parte de mi vida. "Javier, ya no estás huérfano". Su abrazo robusto, casi rudo, envolvente, me lo demostró. Dios es así. Te "toca" a través de uno de sus hijos y te dice que te quiere. Que eres Su hijo y, por tanto, ya no estás solo. Esta paternidad de Dios tan "física" es la huella que fray Conrado grabó en lo más profundo del corazón. Siempre que mi mujer y yo íbamos a verlo, nos lo repetía: "ya no estais huérfanos". Palabras de un hombre de Dios. "Las personas que yo conozco, donde estoy yo estan ellas en mi, en la oración, estan en mí, no estan huérfanas, pido por ellas, no estan huérfanas, estan conmigo...el cuerpo místico de Cristo" 

A los 23 años Conrado Estruch sintió la necesidad repentina de hablar con Dios. Según me explicó, "un sábado, en Ador, cuando me iba a los bares con mis amigos, sentí que no debía ir con ellos. Y me fui solo. Y recé como nunca lo he vuelto a hacer..." Tiempo después dejaba la casa familiar, de noche, y caminó hasta el convento capuchino de L'Olleria, donde ingresó después de llamar a la puerta. Tal y como me lo contó, pude entender que había tenido una experiencia personal de Cristo que creció con su vocación. "Yo salgo a la calle y digo: Señor, todos son Cristos. A izquierda, a derecha, por todos los sitios estás tú, Señor. Porque nosotros no tenemos que ver pecado. Tenemos que ver lo bueno de Dios, lo positivo. No quiero ver pecado. Quiero ver lo bueno de Dios en las personas"

Cuando lo conocí, después de 60 años como capuchino, su vocación estaba más viva que nunca. Tan viva como la Providencia de la que era testigo: "trabajar con los pobres pero con medios pobres. Yo no pido nada. Todo me viene de la Providencia del Señor. Yo soy un pobre y doy al pobre. Sin tener nada soy un pobre y doy al pobre. ¡Si la pobreza es un tesoro! Es una riqueza, cuando se vive..."

Su ingente trabajo con familias pobres durante tantos años no le hizo dudar de dónde venia aquella riqueza, aquel espíritu: del mismo que lo sedujo de joven "Todo es de Él. Yo no hago nada. Es el Señor en mí. Él lo hace todo. Es que lo vivo, lo siento, lo veo pegado a mí. Es Él. Un tonto sería yo si me creyera algo...¿De qué vas, Conrado?  ¿Tú, de qué? No eres tú. Es Él en mí". 

Me siento bendecido por haber conocido en fray Conrado otra presencia más de Cristo aquí en Valencia, donde vivo. Un pobre con los pobres. El Pobre de Nazaret, vivo, en medio de nosotros. "Que soy feliz, y cada día más feliz. Y si volviera a nacer, lo mismo que soy, sería. Cada vez soy más feliz" Lo sé, Conrado. Para siempre.

El gran banquete



  "Jesús le contestó: un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado". Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor". Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir".

El criado volvió a contárselo al amo. Entonces, el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos". El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio". Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se llene la casa". Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete" (Lc 14, 15-24)

"La misa de la mañana" Pharamond Blanchard

El Amor de Dios mueve el Universo


 
     "Me gustaría solamente subrayar que Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza, como afirmó san Pablo en el discurso al Aerópago: «En Dios vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17,28). Cuando leemos en el Génesis el relato de la Creación, corremos el riesgo de imaginar que Dios ha sido un mago, que con una varita mágica iba haciendo todas las cosas. Pero no fue así. Él ha creado los seres y los ha dejado desarrollar según las leyes internas que Él ha puesto en cada uno, para que se desarrollasen y para que llegasen a la propia plenitud. Él ha dado autonomía a los seres del universo, y al mismo tiempo ha asegurado su presencia continua, dando el ser a cada realidad. Y así la creación ha ido avanzando por siglos y siglos, milenio tras milenio, hasta que se ha convertido en lo que conocemos hoy, precisamente porque Dios no es un demiurgo o un mago, sino el Creador que da el ser a todos los entes. El inicio del mundo no es obra del caos, y debe a otro su origen, sino que deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big Bang que hoy se sitúa en el origen del mundo no contradice la intervención creadora divina, sino que la exige. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que se desarrollan" (Del discurso del PAPA FRANCISCO en ocasión de la inauguración de un busto del Papa Emérito Benedicto XVI en la Pontificia Academia de las Ciencias. 27/10/2014)


          "Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!. Tu padre: Albert Einstein". (Fragmento de una carta de ALBERT EINSTEIN a su hija Lieserl)

Cuando las personas importan menos que los perros



  "Ya quisiera que le diéseis el mismo protagonismo a los niños que se mueren aquí que a los perros"

  Un misionero español en Sierra Leona, José Luis Garayoa, ha hecho unas valientes declaraciones en Onda Cero, en las que reflexiona sobre la campaña en Internet para salvar a Excalibur, el perro de la auxiliar de enfermeria española infectada de ébola en el Hospital Carlos III de Madrid. El resumen de su intervención es el titular que encabeza este post. 

A la campaña en favor del perro, que se desarrolla en Change, se han adherido más de 300.000 personas de todo el mundo. Y yo me pregunto: ¿a alguna de esas personas le importa, por ejemplo, el nombre de esta niña de la fotografia que probablemente haya muerto de ébola en el suelo de un hospital? ¿Alguien ha promovido alguna campaña para apadrinar a los huérfanos de su familia? Los últimos datos hablan ya de más de 3.700 niños africanos huérfanos a causa de la epidemia. La mayoria han sido rechazados por sus familiares supervivientes por miedo a infectarse. ¿Por qué últimamente en la sociedad española hay más sensibilidad por el sufrimiento de los animales que por el de los pobres? ¿Nos queda demasiado lejos la muerte de los miserables, sobre todo si son africanos/negros? Qué paradoja: somos capaces de hacer un clic en una campaña on line para salvar a un perro. Pensamos que así cambiamos el mundo. Pero somos incapaces de mantener la mirada sobre la niña de arriba más de cinco segundos. Pues sepan que esa niña ha muerto peor que un perro, peor que un perro español. Al menos, hay más gente que reclama los derechos del can hispano que los de la niña africana. Dejo a continuación las palabras del misionero español.

Link a la entrevista a Jose Luis Garayoa

 A raíz de esta polémica, yo me hago otra pregunta: ¿cuántos activistas pro derechos de los animales tienen la misma preocupación por los 300 niños que mueren abortados cada día en España en los vientres de sus propias madres? ¿A cuántos les preocupa que España elimine (mate) anualmente a casi 120.000 de sus hijos a través del aborto? (por cierto, de esa cifra, 60.000 son niñas, futuras mujeres a las que no se les ha dado el "derecho a decidir")



Enlace:
las fotos de Samuel Aranda en el New York Times 

El dolor es el grito de Dios al hombre

   
 "El dolor reclama insistentemente nuestra atención. Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo sordo. El dolor puede ser también el despertador de la fe"

Este texto resume perfectamente el sentido de este artículo del catedrático Ignacio Sánchez Cámara que ha publicado el diario ABC y que me ha sorprendido gratamente. Se trata de un texto que gira en torno al sentido del sufrimiento, del dolor como vía privilegiada de acercamiento del hombre a Dios. Pero, sobre todo, como "llamada" de Dios al hombre, una llamada muy elocuente, ineludible, difícil y plena de sufrimiento, pero llena también de gracias especiales en clave de Salvación. El texto está ilustrado con algunos fotogramas de la película "Tierras de penumbra", de Richard Attenborough, basada en la vida de C.S Lewis. Es, a mi entender, uno de los filmes que mejor refleja el contenido de este artículo.

                                 EL GRITO DE DIOS
   "El dolor es una de las más profundas y misteriosas experiencias humanas. Ante el dolor, físico o espiritual, levantamos la vista hacia Dios. Y solo esto ya otorga un gran valor al sufrimiento humano. Sin embargo, es frecuente referirse al silencio de Dios ante el dolor de los inocentes, ante los campos de exterminio, ante la muerte de los niños, ante la enfermedad, la tortura y el hambre. ¿Por qué calló? ¿Por qué permitió? ¿Por qué calla? ¿Por qué permite? ¿Puede ser ese un Dios omnipotente y, a la vez, absolutamente bueno? Dolor humano y silencio de Dios.

Tal vez la primera observación que quepa hacer consista en negar que todo sea malo en el sufrimiento. Miguel de Unamuno decía que en el dolor nos hacemos y en el placer nos gastamos. Y Beethoven, creo que en la partitura de la Novena, escribió: «A la alegría por el dolor». Al final de la «Barcarola» de los cuentos de Hoffmann, de Offenbach, se canta: «El amor nos hace grandes, y el llanto aún más». La verdad nos hace libres, y el dolor grandes. Nadie ha sido más grande que Jesús abandonado en Getsemaní y luego clavado en lo alto del Gólgota.

El dolor ajeno nos mueve a la compasión, nos conmueve. El propio nos modela. El dolor es la forja del alma. No se puede esculpir sin dar golpes con el cincel. Cabría decir, parafraseando a Nietzsche, que un hombre vale en la medida de la cantidad de dolor que es capaz de soportar. Nada de esto significa que debamos buscar el dolor. No. Debemos evitarlo. Es un mal, pero repleto de cosas buenas. El dolor es un mal, pero sus consecuencias son casi siempre beneficiosas.

Santo Job. Leon Bonnat (1880) Louvre
En este sentido, debe leerse el excelente ensayo El problema del dolor, de C. S. Lewis, si estoy en lo cierto, uno de los más grandes escritores del siglo XX. Su tesis central es que Dios nos grita en el dolor. Dios no calla mientras sufrimos. Habla, incluso grita, precisamente a través de nuestro dolor. Lo que nos duele es la voz aguda de Dios que nos llama. Y nosotros, ignorantes, soberbios y sordos, aún hablamos de silencio de Dios… El dolor es el grito de Dios. Y habría que decirle a Él: «Gracias, Dios mío, por el dolor que me envías, pues con él me has salvado». Él nos salvó con su dolor y nos continúa salvando con el nuestro.

El bien del hombre consiste en entregarse a Dios. Pero esto resulta extraordinariamente difícil. Solo el bien puede proporcionar la felicidad. Por eso la desgracia es tan frecuente. Los felices son siempre pocos, pues pocos son los capaces de entregarse totalmente a Dios. Escribe Lewis: «No somos meras criaturas imperfectas que deban ser enmendadas. Somos, como ha señalado Newman, rebeldes que deben deponer las armas. La primera respuesta a la pregunta de por qué nuestra curación debe ir acompañada necesariamente de dolor es, pues, que someter la voluntad reclamada durante tanto tiempo como propia entraña, no importa dónde ni cómo se haga, un dolor desgarrador».

El primer principio de la educación consiste en «quebrar la voluntad del niño». Esto se puede hacer bien o mal, con suave firmeza o con sórdida crueldad. Pero debe hacerse, pues sin ello no hay educación. El hombre no se ve obligado a quebrar su voluntad para entregarla a Dios mientras las cosas le van bien. El error moral viaja enmascarado y muchas veces no lo advertimos. El dolor, por el contrario, es transparente, nos asalta sin careta, nunca engaña. Nada apresa nuestra atención y absorbe nuestra conciencia como el dolor; ni siquiera el amor.

 


Escribe Lewis: «El dolor no es solo un mal inmediatamente reconocible, sino una ignominia imposible de ignorar. Podemos descansar satisfechos en nuestros pecados y estupideces; cualquiera que haya obser vado a un glotón engullendo los manjares más exquisi-tos como si no apreciara real mente lo que come deberá admitir la capacidad humana de ignorar incluso el placer. Pero el dolor, en cambio, reclama insistentemente nuestra atención. Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo sordo. El hombre malo y feliz no tiene la menor sospecha de que sus acciones no “responden”, de que no están en armonía con las leyes del universo».

El dolor puede ser también el despertador de la fe. Dice un personaje del «Cuento de invierno» de Shakespeare: «Es necesario que despiertes tu fe. Entonces todo queda en calma». En el fondo, la posibilidad de perfeccionarse a través de las tribulaciones forma parte de la vieja doctrina cristiana.

Es cierto, como reconoce Lewis, que el dolor como megáfono de Dios puede ser algo terrible y conducir a la rebelión definitiva y a la desesperación, pero también puede ser la única oportunidad del malvado para enmendarse y, por lo tanto, salvarse. San Agustín nos enseñó que el alma solo puede ser feliz cuando descansa en Dios, porque Él nos ha hecho para sí. En eso consiste ser criatura. Dice también san Agustín que Dios nos quiere dar cosas, pero no podemos tomarlas porque tenemos las manos llenas de otras cosas. 

En este sentido el dolor es el manotazo que nos arrebata lo que más queremos, pero para que podamos recibir lo único que puede hacernos felices: la entrega total a Dios. Y esta entrega total no es posible sin el dolor. Así, tenía razón Beethoven: «A la alegría, por el dolor». Y si alguien piensa que todo esto es una apología del dolor y del masoquismo, solo le pediría que pensara un poco más.

Por otra parte, imaginémonos un mundo sin dolor. Un mundo así se vería privado de la mayor parte de las cosas buenas. Para empezar, sería un mundo sin compasión y sin heroísmo, probablemente un mundo sin mérito moral. Pensemos en acciones realmente ejemplares. ¿Cuántas de ellas se habrían realizado en un mundo sin dolor? Como afirma Lewis, «el dolor proporciona una oportunidad para el heroísmo que es aprovechada con asombrosa frecuencia».


El dolor no testimonia en contra de la bondad divina. A veces podemos tener la impresión de que a Dios se le ha ido la mano y de que tal vez hubiera bastado con una terapia más suave, pero para que tengamos las manos vacías debe quitarnos todo o, al menos, lo que más amamos. Una vez cumplida su función terapéutica, Dios nos puede devolver algo o mucho de lo que teníamos, incluso todo. Pero entonces ya lo poseeremos de otra manera, a la manera de la criatura, a la manera feliz. La ilusión de la autosuficiencia humana solo puede quebrarse mediante el sufrimiento. El dolor es el último recurso de Dios para hacernos verdaderamente felices, es decir, buenos y sabios, y salvarnos. El dolor es el grito de Dios" IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA es catedrático de Filosofia del Derecho. Artículo publicado en La Tercera de ABC el 6/07/2014.

 


   "El Hijo de Dios sufrió hasta morir, no para que los hombres no sufrieran, sino para que sus sufrimientos pudieran ser como los Suyos" GEORGE MACDONALD. Unspoken Sermons. Cita del prefacio de El problema del dolor, de C.S Lewis.

 ENLACES RELACIONADOS:

El problema del dolor. C.S Lewis

Etty Hillesum, el cielo en medio del Holocausto

Disparando a perros. La misión. Dios está aquí 

Tierras de penumbra. Película completa

Análisis de Tierras de penumbra

El árbol de la vida. El regreso a Dios 

Ojo con tus datos

Etty Hillesum: el cielo en medio del Holocausto

¿Puede ser feliz una persona en un campo de concentración? ¿Puede ver a sus carceleros como personas, y no como enemigos? En medio de todos los horrores que ve en ese lugar ¿puede seguir creyendo en Dios? La respuesta a éstas preguntas es sí. La judía holandesa Etty Hillesum es la prueba de que todo éso es posible, porque descubrió que llevaba a Dios dentro de ella. Y, precisamente, esta experiencia profunda le surgió en los años del Holocausto.

Etty Hillesum murió en noviembre de 1943 en el campo de concentración de Auschwitz, a los 29 años. Los dos últimos años de su vida, en Amsterdam, vivió una profunda renovación interior gracias a haber conocido en marzo de 1941 a Julius Spier, un psiquiatra que le introdujo en la fe. Gracias a esa experiencia, pudo vivir con una poderosa luz interior en medio del terror nazi. 

Conocí la experiencia de esta mujer a través de las referencias que de ella hacía Jacques Philippe, en su libro "La libertad interior". Concretamente, me impactó profundamente una cita que el autor tomaba del diario de Etty Hillesum: 

"Por todas partes se ven carteles en los que se prohíbe a los judíos transitar por los senderos que conducen al campo. Pero, por encima de ese poquito de carretera que nos queda permitido, se extiende el cielo entero. No pueden nada contra nosotros, absolutamente nada. Pueden hacernos la vida muy dura, pueden despojarnos de algunos bienes materiales, pueden quitarnos la libertad exterior de movimientos...;pero es nuestra lamentable actitud psicológica la que nos despoja de nuestras mejores fuerzas: la actitud de sentirnos perseguidos, humillados, oprimidos; la de dejarnos llevar por el rencor; la de envalentonarnos para ocultar nuestro miedo. Tenemos todo el derecho de estar de vez en cuando tristes y abatidos, porque nos hacen sufrir: es humano y comprensible. Y, sin embargo, la auténtica expoliación nos la infligimos nosotros. La vida me parece tan hermosa...y me siento libre. Dentro de mí el cielo se despliega tan grande como el firmamento. Creo en Dios y creo en el hombre, y me atrevo a decir sin falsa verguenza (...) Soy una mujer feliz y ¡sí!, me vuelco en alabanzas a esta vida en el año del Señor (hoy y siempre del Señor) 1942...¿qué año es de la guerra?" 


Estas palabras de una joven judía feliz en la Holanda ocupada por los nazis me sacudió interiormente. ¿Cómo se puede ser feliz en medio de esa barbarie? Mi pregunta interior, de más calado, era: ¿es posible la felicidad en medio del sufrimiento extremo? A partir de entonces busqué todo aquello que me pudiera acercar a la experiencia de esta mujer, hasta que cayó en mis manos el libro "Etty Hillesum. Un itinerario espiritual. Amsterdam 1941-Auschwitz 1943" , un libro de Paul Lebeau que recoge la vida de esta joven y toda su experiencia interior a través de sus diarios y cartas. En él hay pasajes de una belleza espiritual extraordinaria. Inicialmente, me sorprendió su especial sensibilidad hacia todo aquello que le rodeaba, como si en ello viera la presencia constante del Dios que le amaba:

"La lluvia y la tempestad de los últimos días han destrozado el jazmín de detrás de la casa. Sus flores blancas flotan desparramadas más abajo, en los charcos negros que se han estancado sobre el tejado del garaje. Pero en alguna parte de mí este jazmín continúa floreciendo, tan exuberante y tan tierno como en el pasado. Y esparce sus efluvios alrededor de tu morada, Dios mío. ¡Fíjate cómo cuido de ti! No te ofrezco sólo mis lágrimas y mis tristes presentimientos . ¡En este domingo ventoso y grisáceo, te traigo hasta jazmín oloroso! Y te regalaré todas las flores que encuentre en mi camino; son muchas, ya verás. ¡Así te sentirás todo lo bien que sea posible en mi casa! Y para poner un ejemplo al azar: si, encerrada en una estrecha celda, viera flotar una nube a través de la reja de mi estrecha ventana, te la llevaré, Dios mío, si aún tengo fuerzas para ello"

Esta espiritualidad me empezó a recordar a la de Santa Teresita del Niño Jesús. Muestra una vivencia interior profunda de la que era consciente Etty y que bien mostraba en sus escritos:

"Hay en mi un pozo muy profundo. Y en ese pozo está Dios. A veces consigo llegar a él, pero lo más frecuente es que las piedras y escombros obstruyan el pozo, y Dios quede sepultado. Entonces es necesario volver a sacarlo a la luz" En otras anotaciones de su Diario encontramos: "Y ésa es la sensación que yo tengo de forma perpetua y constante: la de estar en tus brazos, Dios mío, protegida, abrigada, impregnada de una sensación de eternidad; como si el menor de mis actos , la palabra más anodina, se inscribiera sobre un fondo de grandeza, como si tuviera un sentido profundo" 

En medio de esta experiencia interior, Etty Hillesum tiene una convicción muy clara que su vivencia la debe irradiar a los demás, no puede guardársela para ella misma: "No basta con predicarte, Dios mío, para exhumarte, para sacarte a la luz en los corazones de los otros. Es preciso despejar en el otro el camino que lleva a ti, Dios mío (...) A veces las personas son para mi como casas con las puertas abiertas (...) Te lo prometo, te lo prometo, Dios mío, te buscaré un alojamiento y un techo en el mayor número de casas posibles".

Corre el verano del año 1942. Esta joven holandesa es testigo cada vez de mayores redadas contra judíos en su barrio. A pesar de ello, no sucumbe al pesimismo y ve un sentido a todo lo que le rodea: "Quieren nuestro total exterminio...¡Está bien!: acepto esta nueva certeza. Ahora lo sé. No impondré a los demás mis angustias, y me abstendré de todo rencor hacia quienes no comprenden lo que nos sucede a nosotros, los judíos. Pero que una certeza adquirida socavada o debilitada por otra. Yo trabajo y vivo con la misma convicción, y encuentro la vida llena de sentido., sí, llena de sentido a pesar de todo, aunque apenas me atrevo a decirlo en sociedad"  


Etty, aunque su vida interior se llene de eternidad, también tiene sufrimientos, pero lejos de vivirlos de forma egocéntrica, los asocia al sufrimiento de toda la humanidad. Y en dicha relación también encuentra un sentido: "Tanto en mis acciones como en mis sensaciones se introduce una pizca de eternidad. No soy la única que está cansada, enferma, triste o angustiada. Lo estoy al unísono con millones de otros seres humanos a través de los siglos. Todo esto es la vida. La vida es bella y está llena de sentido en medio de su absurdo, a poco que sepamos disponer en ella un sitio para todo y llevarla toda entera en su unidad. Entonces la vida, de un modo u otro, forma un conjunto perfecto. En cuanto rechazamos o queremos eliminar ciertos elementos, en cuanto nos entregamos a nuestro gusto y nuestro capricho para admitir tal aspecto de la vida y rechazar tal otro, entonces la vida se vuelve, efectivamente, absurda. En cuanto se pierde el conjunto, todo se vuelve arbitrario"

Etty Hillesum es trasladada a Westerbork, un campo de transición hacia Auschwitz. Allí continúa, inalterable, su itinerario interior: "Solo queria decirle esto: la angustia es grande y, sin embargo, por la noche, por la noche, cuando el día transcurrido se ha hundido detrás de mí en las profundidades, me sucede a menudo que bordeo con paso ágil las alambradas, y siempre siento ascender de mi corazón-sin que yo pueda hacer nada, porque es así, todo eso procede de una fuerza elemental-el mismo hechizo: la vida es una cosa maravillosa y grande. Después de la guerra, tendremos que construir un mundo enteramente nuevo"


Finalmente Etty Hillesum es trasladada a Auschwitz, donde finalmente morirá. Diecinueve días antes de esta deportación final, desde el campo de Westerbork, escribe estas palabras: "Dios mío, Tú que me has enriquecido tanto, permíteme también dar a manos llenas. Mi vida se ha convertido en un diálogo ininterrumpido contigo, Dios mío, un largo diálogo. Cuando me encuentro en un rincón del campo, con los pies plantados en tu tierra y los ojos elevados hacia tu cielo, el rostro se me inunda a menudo de lágrimas, único exutorio de mi emoción interior y de mi gratitud. También por la noche, cuando acostada en mi litera me recojo en Tí, Dios mío, lágrimas de gratitud inundan a veces mi rostro, y eso es mi oración". 




 
"Ella muestra un camino de unión con Dios en medio de un mundo de sufrimientos horribles. En el campo de concentración en Holanda, donde había a veces diez mil hombres, mujeres y niños judíos que esperaban el tren que les llevaría a Auschwitz, ella habla de su experiencia de Dios. No grita a Dios con rabia, no suplica a Dios que venga en su ayuda. Revela a un Dios que espera a la puerta de nuestros corazones, que espera que abramos nuestros corazones para que pueda entrar dentro nosotros para darnos su paz. El único deseo de Etty es ayudar a cada persona a descubrir que ella “es una casa donde Dios vive”. JEAN VANIER, Etre prophète aujourd’hui (Ser profeta hoy), mayo de 2003.

 "Pienso también en la figura de Etty Hillesum, una joven holandesa de origen judío que morirá en Auschwitz. Inicialmente lejos de Dios, le descubre mirando profundamente dentro de ella misma y escribe: «Un pozo muy profundo hay dentro de mí. Y Dios está en ese pozo. A veces me sucede alcanzarle, más a menudo piedra y arena le cubren: entonces Dios está sepultado. Es necesario que lo vuelva a desenterrar» (Diario, 97). En su vida dispersa e inquieta, encuentra a Dios precisamente en medio de la gran tragedia del siglo XX, la Shoah. Esta joven frágil e insatisfecha, transfigurada por la fe, se convierte en una mujer llena de amor y de paz interior, capaz de afirmar: «Vivo constantemente en intimidad con Dios». BENEDICTO XVI. Audiencia general del 13 de Febrero de 2013


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