EL CIELO NOS HABLA EN MEDJUGORJE
"Yo he venido a llamar al mundo a la conversión por última vez" ( 2/05/1982)
"Queridos hijos: orad conmigo para que todos vosotros tengáis una vida nueva. En vuestros corazones, hijos míos, sabéis lo que hay que cambiar: regresad a Dios y a sus mandamientos para que el Espíritu Santo pueda cambiar vuestras vidas y la faz de esta tierra, que necesita de una renovación en el Espíritu" Mensaje del 25 de mayo de 2020.

La soledad del crucificado


    En la Semana Santa se pueden ver en las grandes ciudades escenas como ésta: calles completamente vacías, desiertas, en soledad, que son para mi una Palabra elocuente de Dios. Cristo está solo en las últimas horas de su vida, en la Pasión, como hace 2.000 años. Nuevamente abandonado por los suyos. Las calles vacías me hablan de muchas cosas. Señor, ¿dónde están los tuyos, todos aquellos por los que derramaste tu sangre? Sólo veo que estás solo. Se han quedado contigo unos pocos, los más pequeños, el pequeño resto de la Iglesia fiel que, como María, quiere estar a tus pies en los momentos culminantes de la Redención de la humanidad. Estan en los templos y en las calles de algunos barrios siguiendo con devoción las procesiones de la Semana Santa.

     Las calles vacías también me hablan de la eternidad: parece como si el tiempo se hubiera detenido. Y es que la mente humana asocia el paso del tiempo al movimiento. También me recuerdan a la muerte, al momento en el que el hombre se siente absolutamente solo en la hora final, ante su destino definitivo. Y me hablan de silencio, de elocuencia, del tiempo de Dios, aquel en el que es más facil escucharle. En esos momentos suelo escuchar siempre un mismo susurro suyo: "Mira, Javier, me han dejado solo.  ¿Quieres quedarte conmigo?"

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